Como ser presidente de los EE.UU., gracias a las redes sociales
Informaba Manuela Fernández Mendy, de la redacción de Adlatina, como durante las jornadas del IAB Now Argentina, una de las partícipes de la campaña de comunicación de OBam, Rahaf Harfoush, analizó las diferentes facetas del “Yes we can” y explicó cómo la combinación estratégica de las herramientas digitales y analógicas les llevó al éxito. “De nada sirve conseguir 50 millones de seguidores en Facebook si no se sabe cómo capitalizarlos”. señaló.
Cuando Obama comenzó con su sueño en el 2007, sólo era un desconocido senador afro-americano que anunciaba frente a un público de cantidad modesta, su candidatura para la presidencia de Estados Unidos. Después de la negativa imagen que las políticas imperialistas y desastrosas que dilapidaron al por entonces primer mandatario George W. Bush, Obama supo aprovechar la oportunidad, amparándose en la necesidad de cambio que necesitaba la sociedad americana, y ante todo una muy buena campaña de marketing. Pero ¿cómo logró este ignoto su ambicioso objetivo?.
El caso Obama ha sido un fenómeno de marketing innegable. A tal punto que en junio pasado, el mercado publicitario mundial digirió con extrañeza que el equipo de asesores del presidente subía al escenario del Palais des festival para recibir el Grand Prix en la una de las categorías más codiciadas del Festival de Cannes, Titanium & Integrated. “Con Obama no ganó la tecnología, ganó la estrategia”, aseguró Rahaf Harfoush. “Muchos quieren replicar el fenómeno de Obama pero no tienen en cuenta que detrás de la innovación digital hubo un mensaje, una persona y un equipo de personas que buscaba propiciar la participación digital en igual cantidad que la participación analógica”.
El objetivo al que disparar eran sin duda el público crítico o esa parte de la sociedad que manifestaba alguna disconformidad hacia las políticas que se marcó Bush, además de obviamente el voto afro-americano. Obama se presentó como una figura conciliadora y de cambio en el momento perfecto, además que supo motivar el voto de gente qeu desencantada o cansada no lo sólia dar. Una vez definido este target, se trabajó mucho con las redes sociales como el lugar donde lograr una participación mayor dentro de lo que se concibe como el mundo real u offline. “En primer lugar, creamos una red social llamada MyBo –por My Barack Obama- en la que se registraron más de dos millones de personas y se crearon 35 mil grupos de voluntarios. En ella, realizamos un sistema de puntuación que buscaba jerarquizar la participación de los usuarios que se basaba en reclutamiento, reuniones para explicar las plataformas, entre otros. Lo sorprendente es que si alguien llegaba al 10 –máxima jerarquía- y a la semana siguiente no realizaba ningún acto, perdía todo el estatus. Les sorprenderá creer que una vez que alcanzaban esa jerarquía no la querían perder”.
Dentro de esa organización, los activistas podían encontrar simpatizantes en su zona, calendarios de actividades, coordinar eventos etc. Y todo esto a base de paciencia y constancia, de poquito a poquito, para crecer pero capitalizando a los seguidores y vigilando que cale el mensaje. “Una de las claves es redefinir el compromiso del usuario. Si uno les da las herramientas correctas e incentiva la expansión del concepto, el mensaje logrará penetrar a segmentos que jamás hubiésemos logrado alcanzar porque los usuarios confían más en sus amigos que en los medios para tomar decisiones”. Y en eso tiene mucha razón Rahaf Harfoush.
Pero lo más increible de esta excelente campaña que fanatizó medio mundo, y hasta en el africano y jamaicano barrio de Londres, Brixton, podías ver su cara en camisetas al lado de Bob Marley, o su imagen como una especie de dios negro de esperanza de cambio en bibliotecas, oficinas o tiendas, es que Obama consiguió finanziar esta campaña de popularidad hacia la presidencia a base de donaciones. “Las donaciones eran mínimas, de 10 ó 50 dólares, pero sucedió algo muy llamativo. Dentro de MyBo, los usuarios podían abrir su propia página para recaudar dinero alegando distintos motivos. Para muchos, por ejemplo, la elección de Obama como presidente era la única garantía de que su hijo volviera de Irak. Entonces, cuando las metas se vuelven personales y la contribución es accesible, la causa se torna colectiva”.
Las cifras escandalizan: Obama recaudó en un par de años, 750 millones de dólares de los cuales 450 millones provinieron de las donaciones de las redes sociales. En tanto, su contrincante republicano recaudó 360 millones de dólares, algunos millones menos que la totalidad de la recaudación digital de Obama. Interesante sin duda como la buena publicidad y el efectivo marketing pueden lograr cualquier cosa, por más imposible que parezca.
Posts Relacionados:







[...] de lujo a una necesidad, con una aplicación para casi todos los aspectos de la vida moderna. – La campaña presidencial de Estados Unidos de Obama en la que internet y las redes coiales cambiaron el modo de gestión de una campaña exitosa. – Las [...]
Deja tu comentario
Additional comments powered by BackType