El DNI electrónico (DNIe) se está extendiendo rápidamente, pero no así su uso por parte de los ciudadanos, podemos decir que es prácticamente anecdótico, por no decir casi inexistente.
Un claro ejemplo lo encontramos en la Declaración de la Renta, donde casi un millón y medio de contribuyentes utilizan firma electrónica, pero no el DNIe.
Al finalizar este 2010 se estima que habrá un total de 19,5 millones de DNIe distribuidos, prácticamente la mitad de la población de España, actualmente hay 14 millones.
Actualmente se pueden realizar el 96,5% de los trámites con el Estado de forma electrónica mediante el DNIe, pero por alguna razón no está teniendo el éxito que debería esta nueva tecnología.
Por una parte la instalación del lector no es trivial principalmente por el software necesario, la instalación en Windows es viable, aunque nada trivial y la instalación tanto en Mac como en linux puede convertirse en un auténtico infierno, yo mismo cuando instalé el software y pinché el lector, hace poco más de un año, no fui capaz de hacerlo funcionar con mi máquina linux, aún dedicándole horas.
Otro problema es el lector, el cual tiene un precio de unos 20 Euros, que no es demasiado, pero los ciudadanos no parecen estar dispuestos a comprarlo y el Estado ha repartido únicamente 800.000 lectores de DNIe, una cifra ridícula teniendo en cuenta la cantidad de DNIe que están en circulación.
Así pues, la transición se está realizando más lentamente de lo esperado, quizás el sistema no sea lo más adecuado, porque no se trata de enchufar el lector al ordenador y ya está, requiere más pasos que hacen que la mayoría de los usuarios no acaben utilizándolo.
Pero, en algunas bibliotecas se está implantando como carnet de biblioteca. Si en un pasado reciente, se estaba intentando crear un carnet único para las bibliotecas, ahora con el carnet de identidad electrónico, el tema se está emepzando a abandonar porque se está implandando en algunas bibliotecas un sistema de resonancia magnética que utiliza este carnet como carnet de usuario. Excuso decir el trabajo que evita a los bibliotecarios y cómo agiliza el control