Anibal Barca, general cartaginés del siglo III aC, un gran estratega que consiguió poner a la mismisima Roma a sus pies es un ejemplo buenísimo para reflexionar sobre la indecisión, suponiendo que el problema al final fuera la indecisión, aunque eso lamentablemente sólo lo supo él.
Desde Cartago se decidió hacer daño a los romanos, y la táctica fue muy inteligente, en vez de cruzar el Mediterraneo y atacar por mar Anibal decidió ir con sus ejércitos por detrás, fue por el magreb, subió por la peninsula ibérica, atravesó los Pirineos, la costa azul, los alpes, y bajó por la peninsula itálica, siempre con sus elefantes, para así poder sorprender a los romanos por la retaguardia.
Pero por alguna razón se quedó a las puertas de Roma y no fue capaz de terminar “el trabajo“, quizás o no tuvo capacidad para asediar la ciudad, o quizás le faltó decisión para tomar Roma. El hecho es que al final Cartago, aunque pareciese extraño, perdió esa batalla y 40 años después fue totalmente destruida y quemada por los romanos.
Parece ser que tuvo en su mano, al menos la opción de tomar Roma, pero no se decidió y tuvo que volver a Cartago donde finalizó la Segunda Guerra Púnica con la victoria romana sobre Cartago.
¿Qué habría pasado si hubiera decidido atacar Roma?, ¿fue falta de decisión? ¿falta de recursos?, hay varias teorías sobre esto, pero quizás la falta de decisión fue la detonante de todo, el detonante de que Anibal perdiera en su propio terreno, en Cartago.
En esta historia tan vagamente explicada hay dos factores interesante, la “toma de decisión” y la definición de “terreno propicio“, quizás dos errores de Anibal.
El terreno propicio tiene más que ver con las fortalezas, se supone que las fortalezas definen los puntos en los que se supone una ventaja y la decisión la capacidad de ejercer una reponsabilidad.
Un plan brillante que no terminó bien, no se ejecutó como inicialmente se había previsto.
Toda esta historia que más o menos se ajusta a la realidad sirve para hacer una reflexión: es importante trazarse unas pautas para cualquier cosa, pero es quizás más importante saber como ejecutar el final de cualquier plan y tener claro qué hacer, quizás esas dudas le costaron a Cartago su propia existencia.
Anibal por su parte tuvo que vivir con ello hasta que optó por suicidarse envenenado, y todo, quizás por la falta de decisión, quizás la indecisión fue la que generó en su muerte a través de la culpabilidad, de hecho, y aunque no tenga nada que ver con esto en la tumba de Anibal, según el historiador romano Aurelio Víctor, estaba escrito “Aquí se esconde Anibal“, en fin, un terrible final.
En este caso, si el problema fuera la falta de decisión, quizás hubiera sido mejor una mala decisión que no haber tomado ninguna.
A veces estamos tan acostumbrados a ciertas cosas que no nos damos cuenta que no son cosas “tan normales” y no las valoramos lo suficiente, o al menos no le damos cierta importancia.
Qué bonito es el verano en Madrid, de hecho, no lo cambiaría por nada en el Mundo.
La verdad es que no tengo ni idea de quien ha sido el creador de este texto, me llegó por correo electrónico, pero quien lo haya escrito ha conseguido que me riera un rato gracias al supuesto punto de vista de un perro y un gato sobre la misma situación, la misma casa y el mismo momento.
Hay noticias de esas que cuando se leen no se sabe si se han escrito para celebrar el día de los inocentes o porque realmente representan alguna inquietud de alguien, porque se llega a dudar que tenga algún tipo de preocupación para alguien, pero claro, en este Mundo hay de todo.
Voy a poneros un post que sale un de lo normal de lo que publicamos aquí, pero además de ser Domingo juega España la final del Mundial, así que no es un día normal. Hoy he hecho pasta, he puesto un par de fotos en twitter y a algunos amigos les ha hecho gracia, así que os paso a decir como se hace, porque es lo más fácil del Mundo, eso sí, la espalda sufre bastante, pero merece la pena.
Y aquí empieza la inventiva de cada uno, en mi caso he utilizado cuadrados con las láminas y he hecho una especie de rollitos de primavera rellenos de setas con ajo y perejil que había preparado a parte, obviamente, las setas hay que picarlas. Acordaros si hacéis esto de utilizar el tenedor para que no se vaya el relleno cuando vayáis a hervir.