Ignorantes voluntarios, esa es la definición de quien no quiere saber sobre algo, no porque no pueda, no porque no tenga recursos, no porque no sea capaz de comprender, no, esa definición sirve para todos aquellos que no quieren saber porque simplemente no les interesa.
Ahora mismo estoy sentado y acabo de disfrutar mientras disfrutaba de los últimos trinos del día del ocaso del sol, es una chorrada porque se repite todos los días igual, pero cuando uno no es capaz de dejar la mente en blanco es en estos momentos cuando le invaden pensamientos obscenos sobre la alienación voluntaria del ser humano.
Estos días de campaña electoral, por llamarla de alguna manera, es cuando más se nota la baja calidad de ciertas personas, baja calidad humanística quiero decir. Gente que busca con sus actos y palabras la manipulación de aquella masa de descreídos que por alguna razón han decidido convertirse en ignorantes voluntarios y se han convertido en una masa de gente que voluntariamente ha decidido exponer a los demás esa debilidad para que otros vengan y la exploten.

Unos carteles terroríficos dan la salida a esta locura, a esta falta de cordura y a esta falta de seriedad. Las palabras del cartel se dijeron, sí, claro que sí, nadie sobrevive a una hemeroteca, nadie.
Pero lo de este cartel no deja de ser una anécdota más de las muchas que hay y realmente no tiene la menor importancia, sin embargo, ¿quien es el objetivo de esta propaganda? ¿los ignorantes voluntarios?
Este cartel, al que se suma un mensaje nada positivo a día de hoy, al menos en la percepción generalizada, y además con un retoque fotográfico, fruto de mi pobre manejo con el tratamiento de imágenes da miedo, mucho miedo, aunque todo sea un montaje, ese color rojo, esa tipografía, ese color de castillo de terror … la confusión está servida.
Nunca en mi vida había visto algo tan sucio, porque estaremos de acuerdo que es sucio intentar confundir a la gente, pero lo peor es que haya gente que haya elegido la ignorancia voluntaria, pero eso no es lo peor.
Lo peor no es “pasar de todo” y convertirse en un ignorante voluntario, lo peor es convertirse en carne de cañón y ser el objetivo de la confusión, eso no es bueno para nadie.
Al final cuando se deja de cuestionar y cuando se deja de conocer se empieza a creer y cuando sólo se cree no se generan preguntas, ¿eso es lo que queremos?
Tenemos una obsesión con los datos personales nuestros que circulan por Internet.
En Estados Unidos y más concretamente en el estado de Florida ha sido despedida una profesora de una escuela cristiana por quedarse embarazada tres semanas antes de su boda.
Las redes sociales, en las cuales “vendemos” y hacemos marketing de nuestro perfil son una excelente escuela para los vendedores del futuro, muchos son los conceptos que se pueden aprehender de ellas y muchos son los criterios extrapolables.

No es ciencia ficción, se ha realizado el primer transplante de cara completo, demostrándonos, que las personas no son la apariencia ni los órganos, somos lo que tenemos dentro del cerebro, el resto, se puede transplantar.
El servicio
Los manteles atestados de manjares ostentosos, de esos que tan sólo se ingieren en conmemoraciones singulares. Esas viandas que se devoran con vigor por ser insólitas, cuando la usanza del cocido o de la tortilla de patata se ha convertido en una deleitosa rutina, nos hacen pensar en el trueque costumbrista ofrecido con el fin de figurar un mundo mejor, antojado por nosotros mismos y, preferible por ser discrepante, quizás no es ni lo que necesitemos ni lo que anhelemos.
El DNI electrónico (DNIe) se está extendiendo rápidamente, pero no así su uso por parte de los ciudadanos, podemos decir que es prácticamente anecdótico, por no decir casi inexistente.