El otro día escribí un post en el que hablaba de las revueltas que se estaban produciendo en algunos países del norte de África basándome en una visión optimista de Internet. Aquel día justifique a las “nuevas tecnologías” como precursores del movimiento social que se estaba produciendo, por todas partes nos han dicho que todo se inició en Facebook, pero hoy voy a replantear ese mismo problema desde otra perspectiva, simplemente es otra forma posible de ver el problema, al igual que el otro día.
La revuelta se inició, supuestamente Internet y de forma anónima, porque los ciudadanos, ya cansados de vivir como vivían querían un cambio. Estamos hablando de un cambio político, e Internet ha sido, y es, una herramienta de información política, una herramienta que pone a disposición de todos la información que en ella hay.
El comportamiento humano se dirige a la consecución de fines, de fines concretos, y las acciones realizadas tienen como objetivo esos fines, es decir, para hacer algo las personas tenemos una razón, aunque por desgracia no siempre comprendida por nosotros mismos, es decir sin intención no hay comportamiento.
Partiendo de esta premisa tenemos clara la intención, más libertad, así que las acciones emprendidas estarían orientadas a ese fin.
Por otro lado, el hecho de informarse, también por Internet, no es gratuito, tiene un coste, coste mental (procesar la información) y temporal (el tiempo dedicado a esa tarea), y el beneficio que se desea obtener debe de ser superior a su coste.
Tenemos objetivo, mayor libertad, y esa libertad supone un beneficio mayor al coste de informarse y de realizar las acciones por Internet (hablo de las razones que llevaron a revuelta, no de la revueltas en si).
Ahora nos quedaría intentar entender por qué la gente empezó a interesarse por la información política al mismo tiempo y en la misma zona para conseguir el mismo objetivo. Para explicar esto hay una teoría llamada “ciberpesimismo” que nos explica que la participación política a través de las TICs desarrollará mayormente por una élite dominante y no por una democratización y un deseo de representación directa.
Esas élites que habrían sido las precursoras en Internet de esta comunicación no serían otras más que aquellas que desearan mantener su posición privilegiada.
Por un lado, tenemos una visión optimista en la que los ciudadanos por sí mismos empiezan a utilizar las “nuevas tecnologías”. Y por otro lado tenemos una visión pesimista en la que determinados grupos privilegiados para no perder su posición, o incluso para aumentarla, habría sido capaces de ofrecer un supuesto beneficio mayor que los costes necesarios.
Es una suposición, nada más, para saber realmente lo que pasó, y lo que está pasando la historia seguramente será la única que nos lo puede explicar.


¿Os acordáis del famoso “efecto 2000”? las empresas empezaron a tener miedo que sus sistemas fallaran justo a las 0 horas del 1 de enero de 2000, y al final los daños conocidos por tal efecto fueron mínimos, no así los daños reales, pero bueno, eso es otra historia.
De vez en cuando nos da por querer indagar que tan bien va nuestra conexión a la internet, por ello nos valemos de cuanto test de velocidad online encontramos, claro algunos son más apropiados que otros. Porque los hay poco fieles a la realidad. Especialmente los que usan las propias empresas proveedoras de Internet.
La electricidad que se necesita para que pueda funcionar Internet en todo el Mundo es realmente importante y saber realmente cuanto necesita es casi imposible pero os daremos algunas cifras que se aproximan a lo que en realidad consume uno de los mayores inventos de los últimos 50 años.


A veces me parece que los medios o no saben lo que dicen o simplemente se trata de hacer una especie de “amarillismo” tecnológico, y el resultado, usuarios asustados, pánico a Internet, etc…