Supongo que 140 caracteres y unos segundos sobran para ser simpático. Hacer una crítica o rebatir un argumento necesita más espacio y tiempo. Vía Andrés Pérez Ortega – @marcapersonal.
Es curioso que las redes sociales, que empezaron siendo un entretenimiento para muchísima gente se estén convirtiendo en un fiel reflejo de la sociedad que vivimos. Además las redes sociales mayoritariamente no son el reflejo de la sociedad en general, sino un reflejo generacional que incluye principalmente a aquellos que están en los 30 años de edad, la también conocida generación Ikea.
En redes sociales como Facebook o Twitter parece primarse una superficialidad enorme. Cientos de amigos salen por todas partes, pero seamos serios, ¿cuántos amigos de verdad tenemos realmente?, pensadlo, si os salen más de 5 ó 6 quizás deberíais replantearos el concepto de amigo, que no es el mismo que el de amistad. Se puede tener una buena amistad con alguien quien no es un amigo, pero amigo con mayúsculas, es un poco confuso, sí, pero nadie ha dicho que la vida sea transparente y clara.
Sin embargo lo preocupante de todo esto no está en las redes sociales, lo preocupante lo podemos encontrar en cuanto a este tipo de planteamiento de vida afecta a las relaciones interpersonales de la gente, a su entorno más cercano, al familiar, al laboral…
Mensajes cortos, directos, pero en muchos casos faltos de reflexión o contenido, simplemente representando sentimientos a priori facilones y en aparentemente faltos de reflexión interior.
Me encantaría imaginarme el Mundo Perfecto, o el Mundo Donette, el nombre no es lo más importante, donde todos tenemos cientos de amigos que salen por todas partes, donde lo que nosotros decimos le preocupa a toda esa gente, donde hay una conversación, un sentimiento de compartir y no primase tanto el concepto de reputación online, algo que curiosamente preocupa muchísimo. Si observáis cuidadosamente los contenidos de las redes sociales quizás podáis percibir el sentimiento de ver a mucha gente hablando, pero de temas más o menos neutros, sin mojarse y sin expresarse libremente, y hablando en plata, seguro que no todos los integrantes de las redes sociales piensan igual, comparten y tienen buena percepción de todos los demás. Aunque es cierto que el buen rollo es más generalizado porque los integrantes de las redes sociales comparten muchas cosas por el simple hecho de estar ahí, pero no, no todo es tan bonito.
Volviendo a la frase de Andrés que encabeza el artículo es fácil alabar, ser simpático e intentar quedar bien con todos en 140 caracteres, pero quizás hecho en falta espacio para argumentación, para la auténtica conversación. Si las relaciones personales fueran en 140 caracteres estaríamos todos locos, no podríamos compartir, ni podríamos tener una vida plena, sólo una careta de falsa felicidad que no sabemos lo que duraría.
¿Eso es lo que queremos?, personalmente no creo que funcione, cuando varias personas se sientan alrededor de una mesa y sólo se alaban y se sonríen sin profundizar en nada, sin aprender, sin avanzar ¿qué están construyendo?
Sólo era una reflexión sobre las redes sociales y por qué no, también extrapolable a las relaciones personales, no me imagino a la generación del 98 sin reunirse alrededor de sus cafés en aquellas cafeterías que aún siguen en pie, no puedo imaginármelos intercambiando post-its, sencillamente no puedo.



A parte de los estudios universitarios que “duran toda la vida” existen otros llamados certificaciones que son una especie de “títulos” que ofrecen ciertos fabricantes y que tienen una duración limitada, pueden durar una cantidad de años o meses o sólo una versión.
Empresarios y empleados no son el mismo tipo de personas, aunque mucha gente se esfuerce en equiparar.
Éxito, esta es una fantástica palabra que nadie sabe definir, ¿qué es el éxito? ¿dinero, felicidad, satisfacción personal?, en fin, para cada uno es una cosa diferente, pero todas tienen una cosa en común y es que no es fácil lograrlo para la inmensa mayoría de nosotros, aunque algunos parece que han nacido con el éxito puesto 
