Y las vacaciones terminaron

Pues sí, las vacaciones han terminado, al menos de momento, ¿qué puedo pensar?, dos semanitas, unos cuantos días en la costa y otros pocos en Madrid, pero al fin y al cabo descansando.

Ya no recordaba la sensación de no tener dolores de espalda, de descansar plácidamente, de no tener prisa, del sabor del café a media tarde a pequeños sorbos … pero sí, es cierto, es posible descansar y desconectar de la rutina diaria de 11 meses al año.

El no ver amanecer es algo que para mi resulta extraño, el despertarse no con ayuda del despertador, sino con ayuda del sol hace que los días sean muy diferentes, pero sobre todo el despertarse sintiendo que se ha descansado lo suficiente es muy reparador.

Otro tema son los dolores de espalda, porque ¡sorpresa! de repente desaparecieron como por arte de magia, sin fisio, sin extraños ejercicios, sólo descansando y dejando las tensiones fuera. Quizás no sea tontería aprender a vivir dejando un poco las tensiones de lado, ¿aportan algo bueno? realmente no.

Y luego sumergirse en la lectura sin tener en cuenta el reloj, es una gran sensación. La lectura de estas vacaciones ha sido el número 2 de Orsai, por cierto, más flojito que el primer número, aun contando con el artículo de Escolar, que además no ha sido precisamente ni el que más me ha gustado ni el que más me ha aportado a nivel personal.

Mañana por la mañana volverá a sonar el despertador, volverán los atascos a dirigir mis primeras horas del día y será la comida fuera de casa la que regule mi flora intestinal, o como queráis llamarlo, aunque la mejor forma de describirlo es a comer mierda, porque como en casa no se come en ningún sitio.

Mañana sin embargo volveré a ver a mis compañeros y nuevos retos y objetivos se plantearán sobre la mesa, aquí tengo suerte, mi trabajo me gusta y me divierte, y como se suele decir hoy en día, encima lo tengo, así que de poco puedo quejarme y nada más puedo hacer mañana que levantarme con una gran sonrisa, muchas ganas y a por todas.